Y ver la vida pasar como si de la ventana indiscreta se tratase, los días lluviosos son para buscar la estufa y la manta como agua de mayo, como yo cuando trato de poner algo de estabilidad a mi vida, luego fracaso y me mojo con la lluvia.
Aunque todo va bien, y la vida sonríe a veces pienso que esta montaña rusa a la que uno se sube gratis, y paga el precio de descarrilar, le falta algo de aliciente y algo de estabilidad.
Se esta haciendo todo realmente repetitivo , y aunque fui yo el que siempre quiso rutina y seguridad, hoy me la paso por el forro de los cojones. Anclado y encadenado a un pensamiento de un futuro perfecto que jamás llega, poniendo el listón demasiado alto a un futuro que no se por donde va a tirar. Luego intento bajar las expectativas y me aburro.
Todo demasiado complicado, que al final fue lo que siempre me dio la vida a un corazón con un latir irregular cómo la forma de pensar.
Debo ser la única persona que soy capaz de un día de adorar la forma de ser, y al día siguiente odiarla. Y hoy no se que es lo que me toca.
Las caretas de personalidad que tengo en el recibidor de la casa, como quien coge un paraguas y sale a la calle como un día como hoy.
Y a veces maldigo a la mente humana, como el final del planeta de los simios, como algo puede ser tan frágil que puede romperse simplemente con un olor, una mirada, un tacto, algo conocido, hace que todo se derrumbe, como cuando de niños hacemos castillos con las cartas, vas con cuidado, despacio, te lleva mucho tiempo llegar a conseguir, y con una simple brisa o mal movimiento, todo se va a la mierda, y volver a empezar te cuesta tanto, que a veces te dan ganas de meter las cartas en el cajón y dejar de intentarlo, o ser perseverante y volver a hacerlo con más fuerza que nunca.
¿Yo de que clase soy? Me pregunto.
Pero no me respondo, me parece mucho mas fácil resolver ecuaciones complejas.
A veces meto las cartas en el cajón, me doy por vencido y me voy al bar, y supongo que otra me sale la fuerza de la nada y vuelvo a intentarlo.
Y jamás subestimeis, el poder de la música, lo único bueno que tiene la vida, es la misma que puede hundirte en la puta miseria, puede ponerte eufórico, salir a matar gente o simplemente escuchar tres notas y volver atrás en el tiempo y volver a revivir todo como si fuera ahora mismo.
Tengo una memoria de pez, y por norma general ni siquiera se que hice el fin de semana pasado, pero con ello se te queda grabado en la mente absolutamente todo, simplemente hay que sacarlo todo a la luz con una canción. O simplemente una frase o una coña.
Y volver a sentir, porque aunque sea bueno o malo, sentir es lo que hace que nuestro cuerpo siga moviéndose, lo de tener cerebro sangre y corazón está de más.
Vienen a ser como las 19.14 de la tarde de un domingo horrible y estoy al lado de la estufa intentando hacer el castillo de naipes, porque me levante con fuerza, pero se me ha vuelto a caer, y creo que ya va siendo hora de volver a aparcarlo todo, y entregarme enteramente al bar, a machacar, a que nada vale nada.
Y al fin y al cabo cómo tantas veces pensé. ¿Por qué mi vida iba a valer más que la de una rata?
Nos vemos en La Gueta.
