Llueve, que remedio, sentir la lluvia y cagarme en la puta, pero pararme y decir, “estoy vivo”, solo es agua, ello último en una vida que rezo y cambio de opinión, que sea larga.
Desde que mi estado mental mínimo es normalizado todo se aprovecha mejor, la inestabilidad es una cosa preciosa , simplemente para un breve periodo de tiempo rápido y fugaz, cual rayo enfrente de tu montaña, contando segundos desde el reflejo hasta el estruendo, multiplicado para saber la distancia a la que estamos a salvo.
Los ojos niño, nunca mienten, y mira que intento controlar todos los nervios del cuerpo, incluso intento controlar mis reflejos gestuales a la vez que también mis palabras, pero los ojos a veces, y es lo primero, se me escapan y tú estás en guardia, y nada más que ves algo de agüilla dentro de ellos me preguntas ¿qué estás enamorado? Y yo te respondo de la vida, o que ye mentira. Me cagó en dios por dar a conocer mis sentimientos y me siento débil, pero eso hace caricias tempranas, y me siento mucho mejor, y pienso que una vida con los sentimientos a flor de piel sería más sencilla y sincera, pero luego me vomito y pienso de forma racional.
Los ojos niño, cuando los tienes perdidos siempre hay alguien para girarlo en el sentido de las agujas del reloj para ponerlos en su sitio, a la vez que bajan de un sueño de los que olvidar, sudor en frío, caricias, y mimos, esos que siempre se piden, que el cuerpo quiere ignorar, pero son algo así cómo el agua, algo necesario cada cierto tiempo.
Los ojos niño, que se encienden con la música fuerte y las ganas de destruir pero que vuelven a casa con la mirada felina de no me hagas daño sólo dame mimos, yo te corresponderé con mis cuatro patas y algún que otro arañazo. Nunca te haré daño, una persona jamas puede hacer daño a alguien que no tenga la capacidad de hacerte lo mismo o peor.
La vida es sencilla y tardé en darme cuenta algo así como unos 30 años mas menos, porque nadie recuerda el día en su fuerza, su daño y las ganas de matar o de autodestruirse. Por eso hoy doy las gracias, todo el mundo tiene que tener derecho a la autodestrucción, y créeme que todos tenemos que pasar por ella, pero creedme, una vez que se pase el sol brillará, las caricias lo dirán todo y ver una peli de dibujos con unas zapatillas te harán regresar a una infancia difícil, a salvo, lo que todas las personas necesitamos siempre.
Los ojos niño, fíjate siempre en ellos. Es el corazón gritando.