domingo, 30 de octubre de 2016

Saturday night fever

Al final estrené mi taza de Star Wars, de esas que vende la repsol por pavo y pico
El olor a café me recuerdan un montón de mañanas sin dormir, esas ojeras perpetuas de una mirada pérdida, y perdido como el dueño.
Esta casa cada vez me parece más acogedora, aunque prefiero un abrigo de un bar cutre lleno de viejos tomando vino.
La niebla no deja ver el día tan maravilloso que hace, por encima de la niebla no hay ni una sola nube, como yo que hago un manto de ella cuando no quiero que nadie me conozca en la realidad. Descafeinado solo, como el amanecer de este domingo, nuestro día favorito de la semana.
La última cerveza de ayer yace postrada a medio beber en la mesita, y al otro lado una lámpara a medida gas que hace que esto sea acogedor, tanto como una manta de autodestrucción que te hace sentir tan cómodo como dentro de este nórdico que hoy me da ese calor de finales de octubre que tan bien viene para el cuerpo.
Me siento feliz de que todo el mundo quiere verme cuando llegó a casa, y me da pena no poder partirme y darles un poco a todos y cada uno de todo lo que merecen. Cosas así alegran el corazón, solitario y dolorido que cada día vagabundea por este mundo, incrédulo, como los votantes de Podemos.
Últimamente el no dormir nada se ha vuelto la rutina de este paisano enorme cansado ya, de sabe dios que, porque todo va más o menos bien, el alcoholismo no me vence al igual que las falsas ilusiones de felicidad.
La gente suele odiar los domingos y para mi, como todo el mundo sabe es mi dia favorito. Madrugo algo me tomo un café, escribo, y dejo que la soledad me meza poco a poco dejándome ir en una especie de trance poco útil pero perfecto. Poco más tarde iré a lavar ese coche que tanto quiero, tanto adoro y tanto me costó pagar. Sintiéndome una especie de felicidad y libertad de apretar ese acelerador y simplemente el mero hecho de poder irme a cualquier sitio y abandonar la vida si quiero me hace sentir libre cual búho pasando a sus anchas por un bosque frío, oscuro y solitario. El vermú por norma general, con familia y amigos juntos me hace sentir feliz, me hace parar, no escuchar, sonreír y hacer una fotografía mental para cuando más me haga falta, siempre en la cartera mental para cuando todo vaya mal, poder verla y decirme a mi mismo que todo irá bien.
Siesta dura y levantarte con el sabor a resaca que deja el Martini de color con gotas de Ginebra, chandal y a pasear, sentir la soledad de esta villa marinera en invierno es lo que más calma este corazón, y cada dia que pasa estoy más orgulloso de vivir en un sitio tan privilegiado como este, paseo corto con Música, pensarlo todo y al bar con un amigo que será siempre fiel y me hace sentirme bien y ser quien quiero ser y el que aunque no lea estas mierdas un día por semana me dijo la frase más perfecta que alguien me puede decir.
"Ojalá estuvieras aquí todos los días"

domingo, 16 de octubre de 2016

Lunes, que ye lo que queda.

Y se acabó como flor caduca que en verano enduldecen mi vistas un domingo de rastro por el parque San Francisco de oviedo. Los barcos a la entrada de Puerto no me hacen nada, y eso que tenían gana de vermú y a mi el vermú me encanta, las miradas de gente de conocemos pero que no saludan, el olor a mar, como el de sudor. El olor a una felicidad pasajera que siempre pasa como aquella que siempre sueño y se evapora en aquel despertador que siempre suena, y sueña.
Escribo bien mucha gente me dice, pero no saben quien soy, escribo bien dicen, y no saben que hablo desde la más profunda soledad y rabia, y ganas. La vida no es sencilla para nadie que lee, y menos para nadie que escribe, y no sabe ni donde tiene la mano derecha. Hola mundo, digo a fuera a la ventana, que Asturias yo te quiero. Una canción me suena y dice I found myself, y yo nose donde cojones esta si es que es se puede encuentrar.
Donde encajas Marcos, me pregunto una y otra vez, aún no se donde, dar lo mejor de ti no sirve de nada, dar lo malo significa mala ostia continua. Busco y busco y no encuentro. Dios si es que lo hay baja e iluminame.
Solamente dejame encontrarme dentro de esta destrucción y solamente dejame ver quien soy, dentro de esta mierda de pareceres y saberes estar.
Quizás y solo quizás simplemente este destinado a acabar como lo que soy, pero por favor dímelo ya, dejame por favor disfrutar de lo que voy a ser, dejame sin más, no ser lo que no voy a ser en un futuro cercano lleno de mala ostia y rabia.
Dejame, sin más, quítame la ilusión de los ojos que en ellos se ven, dejame la alegría apartada dentro de una fantasía cercana pero no perpetuada. 
Estoy tan sumamente cansado de viajar a mi corta edad que ojalá pudieras estar dentro de mi y verte disfrutar de una moral cálida baja de moral con cierta gana de aniquilar.
La autodestrucción también se pasa a saludar pero esta vez no la dejo entrar, aunque debería. El mal hoy me mantuvo en calma como tantos otros días qie sería una pena echarlo a perder.
Cuando la canción rompe me veo los brazos y veo tanta inmensidad, que no puedo dejar de pensar que tanta fuerza se queda en nada y me pongo triste, como aquella vez hace años lejos de casa soñando por, ver llover en el velux que hoy romper sin cobrar nada a cambio.
Ese soy yo, nunca estoy conforme con lo que estoy,  pero si lo estoy con lo.que afirmó.
Y es que nunca de los jamases cogeré el corazón en la mano y lo enseñaré, para que haga el amago de cogerlo y luego escupirlo. A eso ningún órgano se acostumbra, al menos el mio que prefiere sufrir lleno de tiritas como en las fotos de Facebook, pero tu,  créeme mantente duro, confío en ti, y se que algún día alguien no te escupira,  como el gati necesitado de mimos, en el cual me agacho,  reviento las rodillas y te digo, vuelve algún día, de los que tantos quedas, todo irá bien.

miércoles, 12 de octubre de 2016

Back to skull

Una barca pequeña se menea al son de las olas, diminutas que entran en la vieja ria, mientras los pescadores tratan de agotar las pocas fuerzas que les quedan en descargar la carga que mañana llevará el pan a la mesa de sus hijos de la gente que tanto quieren.
La carretera hoy estaba para matarse dejando tras de sí un reguero silencioso de llantos y sufrimientos, otra vez llegamos, sonríe el patrón, otra vez que volvemos a salvar una vida, como las de los gatos que dicen que tienen 7 y yo ya no se por cual voy, he perdido la cuenta hace ya un montón de años.
La cabeza se queda vacía, en silencio, tus músculos y cerebro sabe como exactamente tienen que tomar las curvas de un sueño enjabonado como el culo de un marica en la cárcel. Hasta el momento que te das cuenta que la radio esta apagada y no has sabido realmente como has llegado al sitio en el que te encuentras, un sueño despierto detrás de una soledad fría y silenciosa. Luego pienso en los pájaros de mi cabeza, como las 100 gaviotas de Duncan Dhu, quien cojones saben donde estarán. Como la fé diaria que hoy pierdo, como aquel vicio que solía tener a ser querido que hoy no sé encontrar ni debajo del manto de aquella luz lejana de luna escondida entre las nubes que hoy hace que este triste.
Algún día seré menos exigente conmigo mismo y con los demás, poner el listón demasiado alto es demasiada presión para un corazón que hoy se vuelve pequeño. Morir para los demás ¿para qué?  Me pregunto día tras día, como el de hoy, atrapado en esta especie de responsabilidad que no me deja explotar al maximo la diversión que albergo dentro de mi.
Noche, cuantas veces he dormido y he cambiado de opinión al sol caliente del día siguiente a un helado pensamiento de Tristeza y soledad que tu solo sabes. Una manera bipolar de que todos y cada uno de mis sentidos estén totalmente en contra de mi pobre bienestar.
Buenas noches yo mismo, me digo todos y cada uno de los días  mientras echo unos dados a ver que será la suerte que me toque mañana,  belicos,  cariñoso, destructor o simplemente autodestructivo. Al día siguiente me contesto y pago la penitencia de perder a los dados el día anterior.
Una pequeña luz verde a lo lejos no para de latir, pisando fuerte cada milisegundo en que no falla, la misma que yo quiero que me guíe si es que algún día llego a saber hacia donde me dirijo dentro de esta novela de drama que se avecina alocada y trágica.
Los mejores textos de la historia siempre se hicieron desde la más honda soledad y tristeza donde se solieron poner los sentimientos en el puño, apretar fuerte de hacer jugo de ellos perfecto, homogéneo y sin gota de azúcar para que rasque al probar.
Todo es demasiado complicado aquí arriba, quizás y solamente quizás, debido a la altitud y a la escasez de abrigo en una cabeza que non para como se dice en Galicia y que cada día que paso tanto adoro.
Siente que todo lo que puedas, todo, sea bueno o sea malo jamás de los jamases dejes que nada te importe, pero hazme un favor pon un cortafuegos que hoy me falta, y nunca dejes que todos y cada uno de los sentimientos afecten a tu carácter básico que jamás, debes perder.

domingo, 2 de octubre de 2016

Autodestroy

¡Hola, autodestrucción!
Cuanto tiempo, hacia tiempo que no te veía pasar por este lado del globo.
Te he echado de menos todo este tiempo,seguro que tu a mi también. Nos hemos llevado tan bien, como esas amistades que aunque pasen los años al verse siempre brillan los ojos,  y a mi ahora me brillan contigo.
Aún recuerdo las veces que nos gomitamos juntos de la ansiedad, o aquellas borracheras en soledad, con el puño armado,la mirada pérdida y el corazón roto. Fuimos, y somos tan buenos amigos que me ha alegrado verte, sigues intacta, con tus ganas de destruir que algún día me enamoraron. Esa pequeña brisa que te mece, te hace sentir cómodo y poco a poco se apodera de ti, y yo me dejo llevar. ¿Que me vas a hacer malo? Si eres la mejor buena gente, la que a parte de joderme el cuerpo haces que escriba joyas a la vera del mar, haces que me sienta cómodo en una espiral desenfrenada de  sentimientos, muerte destrucción y otro tipo de utilidades.
Cogeme la mano fuerte y no me sueltes nunca más, y aunque ahora esté cegado totalmente, tu me quieres y me haces sentir bien dentro de una saciedad intensificada que hace que mis huesos se vuelvan blandos, la carne dura y la desilusión una forma de vida.
Cuidate y jamás te vayas, quiéreme como nunca nadie lo ha hecho, eres mi vida y mi sitio, y aunque se que jamás podrás darle un nieto a mis padres, ellos te respetan, y yo te quiero más que nada en este mundo. Quiéreme fuerte, sujetame el pelo al vomitar y dime que jamás de me dejarás, y me harás sentir bien cuando me levante con ese olor a alcohol, y me convenzas de que todo lo que hago esta bien, aunque tu y yo sepamos que vivimos una gran farsa.