domingo, 16 de octubre de 2016

Lunes, que ye lo que queda.

Y se acabó como flor caduca que en verano enduldecen mi vistas un domingo de rastro por el parque San Francisco de oviedo. Los barcos a la entrada de Puerto no me hacen nada, y eso que tenían gana de vermú y a mi el vermú me encanta, las miradas de gente de conocemos pero que no saludan, el olor a mar, como el de sudor. El olor a una felicidad pasajera que siempre pasa como aquella que siempre sueño y se evapora en aquel despertador que siempre suena, y sueña.
Escribo bien mucha gente me dice, pero no saben quien soy, escribo bien dicen, y no saben que hablo desde la más profunda soledad y rabia, y ganas. La vida no es sencilla para nadie que lee, y menos para nadie que escribe, y no sabe ni donde tiene la mano derecha. Hola mundo, digo a fuera a la ventana, que Asturias yo te quiero. Una canción me suena y dice I found myself, y yo nose donde cojones esta si es que es se puede encuentrar.
Donde encajas Marcos, me pregunto una y otra vez, aún no se donde, dar lo mejor de ti no sirve de nada, dar lo malo significa mala ostia continua. Busco y busco y no encuentro. Dios si es que lo hay baja e iluminame.
Solamente dejame encontrarme dentro de esta destrucción y solamente dejame ver quien soy, dentro de esta mierda de pareceres y saberes estar.
Quizás y solo quizás simplemente este destinado a acabar como lo que soy, pero por favor dímelo ya, dejame por favor disfrutar de lo que voy a ser, dejame sin más, no ser lo que no voy a ser en un futuro cercano lleno de mala ostia y rabia.
Dejame, sin más, quítame la ilusión de los ojos que en ellos se ven, dejame la alegría apartada dentro de una fantasía cercana pero no perpetuada. 
Estoy tan sumamente cansado de viajar a mi corta edad que ojalá pudieras estar dentro de mi y verte disfrutar de una moral cálida baja de moral con cierta gana de aniquilar.
La autodestrucción también se pasa a saludar pero esta vez no la dejo entrar, aunque debería. El mal hoy me mantuvo en calma como tantos otros días qie sería una pena echarlo a perder.
Cuando la canción rompe me veo los brazos y veo tanta inmensidad, que no puedo dejar de pensar que tanta fuerza se queda en nada y me pongo triste, como aquella vez hace años lejos de casa soñando por, ver llover en el velux que hoy romper sin cobrar nada a cambio.
Ese soy yo, nunca estoy conforme con lo que estoy,  pero si lo estoy con lo.que afirmó.
Y es que nunca de los jamases cogeré el corazón en la mano y lo enseñaré, para que haga el amago de cogerlo y luego escupirlo. A eso ningún órgano se acostumbra, al menos el mio que prefiere sufrir lleno de tiritas como en las fotos de Facebook, pero tu,  créeme mantente duro, confío en ti, y se que algún día alguien no te escupira,  como el gati necesitado de mimos, en el cual me agacho,  reviento las rodillas y te digo, vuelve algún día, de los que tantos quedas, todo irá bien.

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