Mírate, lo que ha quedado de tí, ya no te reconozco, casi y simplemente casi, pareces buena persona.
La autestrucción ha desparecido, por el momento, para dejar paso al sábado noche pronto en la cama para madrugar el domingo y aprovechar el día.
Ese sabor al fracaso mezclado con cerveza revenida y rueda quemada, se ha convertido en croissants del Marjoe y en labios divertidos.
Eres lo que nunca vi, eres como una nueva versión de lo que algún día llegaste a parecer, tan previsible como bueno, tan acomodado como simpático. Bueno eso último nunca llegaste a serlo.
Caminas poco a poco y puedes ver en cada árbol, en cada cuneta, algo simple, único e irrepetible, captando la esencia justa en que cada segundo es único y no volverá, en un ecosistema de oportunidades a cada minuto, de esta vida que se amenaza larga y acabada en alzheimer a pronta edad.
Aquel que eras de mala ostia eterna, de perder el sentido cada vez que se puede y de no dar importancia a nada, creo que debe de estar guardado en un buen sitio a buen recaudo, cerca, porque sé que es fácil que vuelva a salir, pero de momento guardado bien bajo llave de unos dientes que asoman de ratón que asoman por debajo del labio superior, (de la boca malpensados).
Los textos brillantes y mágicos, siempre nacen de la más profunda de tristezas, de lo más profundo de los pozos, de lo viajes mentales de solo ida. Y aquí estoy para dar fé de ello. Lo bueno jamás creó buenas palabras, pero lo que si creó, fue una buena vida. Por eso siempre gano, porque aún de la más profunda de las autodestrucciones y espiral de daño autoinflijido saco algo bueno.
Es por la tarde, esta nublado, y hace un bochorno dentro de este enorme cuerpo de mimos, ruedas, carretera y fronteras y aun así, esto funciona. Ha vuelto a funcionar, ese minuto de esa canción, esa voz o ese sentimiento hace que esto despierte para hablar en voz alta, gritando, en un tipo de letra ariel classic.
He intentado encontrar el equilibrio de dos vidas diferentes, de dos mentalidades opuestas y crear esto y decidir que puede haber momentos de todo tipo y creo que lo estoy llegando a conseguir, dentro de lo posible y de una mente completamente inestable poner el contador a cero cada vez que suena el despertador.
Así, tiene todo más emoción. ¿No crees?