miércoles, 1 de agosto de 2018

1 de agosto de 2018, marca el paso del año, en una fiesta social de la que casi nunca puedo disfrutar y eso me suele afectar de sobremanera. Reconozco cuando tienes un mal día, porque tú enorme cabeza siempre cae y se ladea a tu lado izquierdo, en un mal intento en aparentar que todo el ecosistema que te rodea no te afecte.
¿Como se mide la frustración? ¿Que medida utiliza? Todo era más fácil en matemáticas para dar un valor exacto a las cosas, aquí solo se mide en la manera y fuerza de apretar los dientes para describir la manera en que te pierdes la vida pasar por delante de tus ojos. La cabeza encima del volante y el corazón a cientos de kilómetros , para nombrar al ente que día tras día se pasa, programado cual robot, pasando montañas y llanuras una tras otra sin que lleguen a acabarse.
Hoy la autodestrucción me abraza, porque jamás entendí porque la decepción y la tristeza siempre desembocan en eso. En querer hacerme daño, en el que mi cabeza se sube a aquella montaña rusa de la que siempre tuve miedo, a ese vértigo que siempre me aterró , pero que siempre quise probar, como cuando te entran esas ganas de saltar para ver qué se siente en el aire aunque sepas que después te vas a matar.
Jamás te fíes de un tipo duro con corazón de cristal, pues estaremos tanto tiempo intentando estar enfadados e intentado descifrar porque la gente se comporta de determinada manera que dejamos de lado controlar nuestros propios instintos y nuestra forma en la que nos hace sentir las cosas.
Aún sigo intentando no tocar las juntas de las baldosas como hacíamos cuando éramos niños, como también bajar la mirada cuando algo nos da vergüenza.
Tan hipondriaco como su anchura, con el miedo a morir tan presente a todas horas, que aún cuando camino por debajo de la cornisa de un edificio me fijo si está agrietada para no estar en peligro.
Llevo tanto sin escribir que no se ni por donde me vienen los tiros, supongo que me he olvidado de sentir, o simplemente que el estar frustrado y/o enfado es lo que me da el paso a hacer tonterías. Quizá un poco de todo, como cuando voy a un buffet libre y luego me pillo una indigestión, pues aquí después me da vergüenza por parez débil ante el personal que lo lee.
Expresarse no debería de ser delito, como tampoco debería serlo asesinar a un asesino. Pero hay gente que prefiere tragar y luego explota. Traga de una vida entera que me pase y ahora me salió la barriga que tengo, como me dijeron hoy, de camionero.
Mañana todo volverá a la normalidad, porque no hay más medicación y a la vez más placebo que planchar la oreja en días malos, soñar con cosas extremadamente raras, despertarse mañana, ver barcos, ver la gente tranquilamente trabajar o pasear, viendo que no pasa nada, que la vida sigue, fijando tu mirada en una planta y ver que siempre se puede seguir sin sentir nada malo.
Es increíble el poder de la música en un camión a toda ostia, es como escoger una careta por la mañana, tú decides que ponerte y mañana me haré una sesión de hardcore de grupos que no conoce ni su puta madre y pegaré unas voces de loco, de acostumbrarse a pasar la vida solo, de insultar a otros conductores y todo volverá a la normalidad y ya quedará un día menos para volver a casa y disfrutar al máximo como siempre hago.
El verano y la distancia duelen por eso cada vez me gustan menos y más disfruto de los inviernos, de los días cortos y del sofá y la manta. Y la cerveza, de esa gracias a dios disfruto todos y cada uno de los días
.
Según dicen, la alegria viene con los primeros rayos de sol de la mañana, así que voy a sentarme a ver un nuevo amanecer.