jueves, 11 de agosto de 2016

Agua pasada, que todos tuvimos que beber.

Los días libres son para descansar, echarse siestas de paisano de 5 horas, beber cerveza y pasear, buscando algún tipo de inspiración divina que nos ayude con el cansancio y el peso diario de un ordenador sobrecalentando la memoria RAM escasa como los Pentium 2 aquellos que había hace mil años y un día mis padres me prometieron si aprovaba todas las asignaturas.
De ese niño gordo del que ya queda poco, que por quedar no le queda ni pelo.
Vago recuerdo del que un día fui, épocas de felicidad donde fútbol y bicicleta llenaban un pequeño corazón con ganas de comerse el mundo. Uno,  que ya no se llena con nada, a veces y solo a veces intento hacerlo con mucha fiesta y muchos dolores de cabeza y muchas resacas, pero mero espejismo que pasa rápido.
A veces alguna chica toca mi cama y deja buen olor la mañana siguiente y pienso que vuelvo a ser yo, pero ni se le asemeja. Cerrado en una mentalidad necia, que incluso yo mismo se que jamás llegará a nada. Conozco cada día a más gente con el corazón tan roto como el mio y me ayuda a creer, y me ayuda a defenderlos, a ser el payaso del grupo que un día fue, y creo que esa es mi misión. La de proporcionar buenos ratos a los demás mientras yo quemo mi vida en silencio.
Mitad Marta y mitad Pablo, mitad cromosomas y nunca mejor dicho, la fuerza y la dureza, con la bondad y el morir por los demás. Y no se cual escoger.
Atardece, y no es poco, hace un día precioso con las nubes rojizas, como mi enorme cara cuando me dicen algo bueno, el mar y las olas me mantienen con vida, al igual que el café de una mañana triste, como la de mañana y ya serán unas cuantas más. El otro día alguien querido me dijo que era la persona más pasota del mundo, y creo que tiene razón, porque la motivación ya poco a poco va a menos, y viajo tanto que los planes de vacaciones ya me den igual, aunque después lo pase como un niño.
Crónica de una muerte anunciada, como la de Enrique Urquijo, en aquel portal, colocado como un perro, intentando tapar todas esas penas e incógnitas que a mi ahora me ahogan, dejando paso a un pecho palomo con dificultad para respirar.
Llorar no es lo mio, pero escribir lloricadas si, y un estudio hoy de la universidad de california, decía que las personas vagas y mal habladas eran mentalmente superdotadas, y joder que han dado en el clavo conmigo, no por lo de superdotado, sino por lo de vago y mal hablao.
Mi vida es como el juego de las damass, poco a poco te vas quedando sin gente, pero cuando cuadra siempre aparece alguien nuevo para ayudarte, cada día tengo más peones que me hacen ver que soy más de la mierda esta en la que me he convertido. Y me siento un poco mejor, y me dan ganas mejorar, pero mero hecho pasajero, como esas resacas infernales que piensas que jamás pasarán, pero que siempre pasan. Como el asco de pensar que no tengo a nadie que me cuide por las noches a esta tardía edad, pero eso también pasa, y la reina de ajedrez vendrá, en cualquier sitio, de debajo de las piedras, para hacer lo que mejor sabe, barrer a todo el mundo de la batalla, y así poder restaurar tranquila, este enorme corazón.

No hay comentarios:

Publicar un comentario