Y finalmente, todo más o menos es como un laberinto. La incertidumbre de cuando empiezas a salir con el lápiz de la salida. No sabes como va a acabar el tema, cada esquina es una decisión, cada pausa una respiración, y cada trayecto una gozada. Todo el mundo sale perdido de inicio, cuando la suerte se junta con el destino y juntos juegan a los dados. Muchos salen pedidos, y al final por culpa de aquello acaban iendo por lo segao, y acaban llegando a la meta pronto, sin contradicciones, a pesar de los vientos del sur que los desvían de casa.
Y otros como yo, parece que empiezan de lo más bien, y al final acaban atrapados en una esquina, y sin fuerzas para saltar por encima porque pesamos la ostia, y somos más vagos que la virgen.
Viajar por conocer, como Willy Fog, y hasta él tenía con quien compartir sus aventuras. Sitios que se te quedan guardados en la cabeza, como aquel álbum de fotos que guardaste en aquel CD, pero que te cambiaste de casa y ahora mismo no sabes en que cajón de que desguace está.
La mente es como un paracaídas que no vale de nada si no se abre, y viajar no sirve de absolutamente nada si no tienes con quien compartirlo.
Yo iba pa ciclista, lo juro, y ahora acabo aquí, con el tamaño corporal de dos de ellos juntos, al lado del mar, donde la gente mira raro a todo el que no se conozca.
Y en eso me he convertido, en el desconocido del pueblo, disfrutando de la felicidad pasajera, que puede otorgar nuevos conocimientos en un puerto ajeno.
Y mi mentalidad aún nose de que pie cojea. Y el cerebro ni siquiera sabe si tirarse al agua con la cartera y los móviles o simplemente volver a casa e intentar poner algo de orden a todo este fucking mess que está pasando ahora mismo.
Dejo la cartera y los móviles en un cajón del carrefour, me trago la llave de el y me tiro, y que sea lo que dios quiera.
Hacia tiempo siempre quise una especie de estabilidad en la vida, en la cabeza y corazón, estabilidad que nunca viene, y ya abandono. Si la Intolerancia se midiera pokemon yo soy en Mewto nivel 100 que se sacaba cuando había que hacer trucos.
Y ahora que le jodan al viento como decía marea. Y que entre los dos le lleven recuerdos al yo de hace años.
Y aunque me vuelva el borracho del pueblo lo haré con dos cojones, y aunque la gente me mire por encima del hombro por no tener a nadie que me cure las heridas al llegar a casa, estaré orgulloso de la paz, la misma que he conseguido entendiéndome a lo largo de todos estos años.
Va un negro corriendo por un campo de minas, y ¡chokapiiiiiiiccccc!
jueves, 31 de marzo de 2016
En línea recta ta justo alao.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario