Trabajar como quince días. Muerto en vida, llegar pescar un pedo hasta que nos den las 10 de la mañana del lunes y vuelta a empezar, me parece penoso y ruin, pero me mantiene con vida, como los yakisoba, que saben pila guay a curry, y yo les echo un poco más. Poco a poco, como siempre, digo, joder, este fin de semana voy a tenerlo para mi, para descansar, y siempre me equivoco, y siempre vuelvo a lo de siempre, al estar al margen de la ley, al margen de la realidad, al margen, bueno al margen. Últimamente cuando intento ir a por una muyer, soy como benito el central del Madrid de los años 50, te pego una patada y orgulloso de ello, se me ha vuelto tan complicado buscar a alguien que ne rasque la espalda, que a indurain subir el angliru con 53 años y a mi subir la cuesta a casa.
No querer ni sentir duele exactamente lo mismo que sentir y querer, la espalda ya pica, el extraño sentimiento de tener que proteger a alguien se desvanece, y nadie sabe porque surge, pero esta ahí, como la contaminación en Aviles.
La vida supongo que tiene que ser morir por algo y por nadie, y llegar al final y no arrepentirse, no medirse en feura y guapura, como en aquella telenovela cutre que siempre son perfectos. Se me va de las manos, al igual que Sergio ramos la copa del rey en el autobús. Mañana me iré, o hoy depende como lo mires, y el viernes, si voy, volveré a empezar soñando, con que, algún día, llegue la estabilidad, la misma y mental que un arlequín intentando cruzar la cuerda colgado del kilimanjaro.
domingo, 17 de abril de 2016
It's Gonna be fun, tiene que serlo.
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