domingo, 17 de abril de 2016

It's Gonna be fun, tiene que serlo.

Trabajar como quince días. Muerto en vida, llegar pescar un pedo hasta que nos den las 10 de la mañana del lunes y vuelta a empezar, me parece penoso y ruin, pero me mantiene con vida, como los yakisoba, que saben pila guay a curry, y yo les echo un poco más. Poco a poco, como siempre, digo, joder, este fin de semana voy a tenerlo para mi, para descansar, y siempre me equivoco, y siempre vuelvo a lo de siempre, al estar al margen de la ley, al margen de la realidad, al margen, bueno al margen. Últimamente cuando intento ir a por una muyer, soy como benito el central del Madrid de los años 50, te pego una patada y orgulloso de ello, se me ha vuelto tan complicado buscar a alguien que ne rasque la espalda, que a indurain subir el angliru con 53 años y a mi subir la cuesta a casa.
No querer ni sentir duele exactamente lo mismo que sentir y querer, la espalda ya pica, el extraño sentimiento de tener que proteger a alguien se desvanece, y nadie sabe porque surge,  pero esta ahí, como la contaminación en Aviles.
La vida supongo que tiene que ser morir por algo y por nadie, y llegar al final y no arrepentirse, no medirse en feura y guapura,  como en aquella telenovela cutre que siempre son perfectos. Se me va de las manos, al igual que Sergio ramos la copa del rey en el autobús. Mañana me iré, o hoy depende como lo mires, y el viernes,  si voy, volveré a empezar soñando, con que, algún día, llegue la estabilidad, la misma y mental que un arlequín intentando cruzar la cuerda colgado del kilimanjaro.

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