jueves, 7 de julio de 2016

Pa abajo hasta la mierda corre.

" Cuando algo bueno pasa bebes para celebrar, cuando algo malo pasa, bebes para olvidar, y cuando no pasa nada bebes para que algo pase."
Frase que define a la perfección lo que está pasando. Cansado de intentar controlar mi cabeza, exhausto de intentar poner algo en orden, extasiado de estudiar la mente humana y sus reacciones.
Ya hace tiempo que perdí toda la confianza que se puede proporcionar a uno mismo, olvidé como relacionarme con nada ni nadie, volviéndome cada día más insensible y férreo, cabezota y grande.
Fijate el plan que bebo hasta Estrella Damm, si, lo sé es penoso. Vagabundeo por las calles llevando este monstruo en el que me he convertido, y viajando viendo como se estrellan los mosquitos en el parabrisas en esta España cansada, tristes historias las de cada uno de ellos, como la mía, que pinta acabar mal, aunque no puedo lanzar campanas al vuelo.
Esperando cada día, que alguien vuelva a salvar este destrozo de persona en la que me he convertido, no llego a acostumbrarme a vivir sin morir por nadie, ya me da igual en que punto GPS estar, la casa me apacigua luego pregunto un ¿Qué tal? Y nadie responde. La seriedad y la tristeza de han vuelto los tópicos dentro de la vida autodestructiva que produce una mente enferma.
Esto tiene que acabar bien a cojones, pienso, intento engañarme pero no lo consigo. Seguir bebiendo hasta que se te ponga la nariz morada como los viejos del mítico Chigre de pueblo. Juro que puedo ser más que eso, pero ahora no me apetece demasiado. Pa abajo corre hasta la mierda, y cuanta más, más velocidad como en la soledad. Y aunque me desenvuelvo bien se me está yendo de las manos. No encuentro motivación en nada ni en nadie, envuelto en la espiral de trabajo y despertar echo polvo y solo en aquella cama que cada vez parece más y más grande, que para no pensar ducha rápida y paja para salir al vermú, sin ningún tipo de deseo de vestir bien, ya hace tiempo que eso no pasa, el chandal es lo de todos los días, total para beber con los viejos no hace falta mucho más, hace mucho que sueño con esa persona que se atreva a conocer a un tío burro y serio como yo, pero ya nadie se acerca, entre lo feo y grande todo el mundo pasa del menda, como cuando Moe les apaga las luces a sus colegas en su nuevo garito cool.
También hay veces (pocas) que se me da la ramalada (cuando estoy totalmente pedo) de intentar hablar con alguien, pero soy como el elefante que entra en la cristalería que lo rompe todo y luego pide perdón. No culpo a nadie solo a mi mismo por convertir algo con futuro en esto, que ya no tiene sentido.
Corto relato de una vida en declive por no complementarla con alguien, es débil y penoso, cierto, pero así funciona la cosa, tengo casi 30 tacazos y lo único que pienso es que no hice nada en la vida, aunque cansado de pelear contra todo y todos, creo que esta vez me debe una, y espero que sea bien gorda, como cuando a pobre le toca la lotería y todos se alegran.
Palabras de barrio sin estudios, con un solo estudio básico, la vida y una optativa, la autodestrucción.
Y aunque mañana piense de otra manera hoy quiero pensar así, y no aunque salga el sol, porque estoy a 30 grados y hace un día espléndido.
Perdido como un pulpo en un garaje, que ve un volante y se agarra a él, y luego se vomita por pasarse con la cerveza. Quiero recuperar toda la fuerza de cuando todo iba bien y tenía algún sentimiento que otro, tampoco demasiados que eso nun ye de tipo duro.

Y con esto y un bizcocho hasta otro día a las 8, que había que actualizar un poco y así sentirme un poco mejor.
El consejo de buscar la felicidad en uno mismo puede ser verdad no lo discuto, pero para mi no es.
Nos vemos en el bar.

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