sábado, 4 de junio de 2016

La libertad se toca. Tu simplemente haces el gilipollas.

El pedo lo inunda todo, como cuando se inundó el Nilo en Egipto, y pensaron que era algo bueno y una bendición.
Este aire me hace sentirme bien, sé cómo se llenan los pulmones de aire libre, sin malicia, no como el 99% de todo lo que pasa en una vida.
Los spaguettis yakisoba me hacen volver a la época en la que fui ub cocinero de pacotilla en un buque de Estados Unidos intentando pelear en el año 19. La vida no vale absolutamente nada, pero no queda más remedio que creer, como cuando metes la leche en el microondas y te imaginas la pareja perfecta de cacao del mercadona con Chiquilín original.
Mi ventana mirando todo el sur me hace sentirme a salvo, dentro del mar de Bering que tengo por cabeza, enorme, como el océano pacífico. Y yo que de pacífico tengo un montón, y que tarde o temprano todo reventar, como la patata caliente en el Grand Prix presentado por ramón garcía y Ana obregón.
Todo me hace estar en calma, esa calma que te hace morder los dientes y la lengua por respeto social, con las ganas de doblar cuellos y escupir gente que no vale para nada, suspiro y luego me digo que soy muy tranquilo.
El hardcore la comida, el volante y la cerveza me hacen estar en una especia de trance, como si el mundo se parase pero no, el mundo sigue, y realmente pienso que no estoy aprovechando nada. Luego me pregunto que si aprovechar es conocer coños, y luego vomito, y aprovechar es conocer todo lo que pasa por esta cantidad de venas y órganos, que hacen que nos sintamos de una manera u otra. Pero la cerveza se calienta y tengo que pedir otra, el sabor de la anestesia, el dolor de un corazón tan sumamente roto, y el asco de un despertar solitario a la vera del sol, ese que tantas veces me acompaña y me recuerda cada día, de que la alegría viene con el sol de la mañana, y siempre me lo creo, y siemore caigo una y otra vez en su traición.
Estamos rodeados de un mar y una montaña perfectos en este paraíso llamado Asturias, y en él puedes pensar lo que quieras para tu vida, y créeme que hay un montón de maneras de llevarlo todo, puedes ser un cacho de mierda, como viajar y conocer todo el mundo mientras dejas de vivir todo lo que puede pasar aquí, decisión dura, pero ninguna errónea, al igual que la manera de conducir que te puede llevar a la muerte, detrás de cada curva, pero ojalá sea un infierno como el de Little Nicky y haya Rock'n'roll y putas, porque así me voy defrente con la cuneta más próxima. Yo abandono como intento seguir vivo, de una manera u otra, con el corazón en la mano, vendiendolo por ahí, como las rumanas piden algo de limosna.
Asco me dan, como asco me doy después de toda una vida intentando mejorar, pero lo que mejor me describe es el tío feo y chulo de turno. Luego suspiro me lo creo, vomito y me cago en los muertos del resto. Defender la familia por encima de todo, que no tiene nada que ver con la sangre te hace el arakiri, en el pecho, como consejo podéis meteros la familia por el culo y quedar bien con el resto, pero después no os hago ni puto caso y quiero vivir la vida a mi modo, dentro del radicalismo en el que vive un antiguo romántico y un peón de la mafia de los años 20 en Chicago, soñadores y respetuosos.

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