Y ¿Qué harán esos chavales chapoteando en la bañera mediterránea con esas tablas tan caras? Si es que me da vergüenza ajena y lo único que me la daba hasta este momento era la mierda esa de Gran Hermano o Sálvame. Si es que de la humillación quieren hacer una especie de moda chachiguay que todo el mundo envidie. Me rasco un poco los güellinos e intento despertar de ese sueño de gente imbécil repartida por el mundo aleatoriamente.
Ya llevo un montón de latas desperdigadas a lo largo de la geografía de la catalana. La cerveza callejera ha vuelto y aún recuerdo y paso por delante de aquel hotel en el que un día me sangraron los pies de caminar y de darme cuenta de que porque lo que salía en la televisión, todas esas modas, todos esos bares modernos y toda esa comida incluso podía estar bastante bien. Para mí, la cosa más cerrada en mente que aquel pobre burro que amarró el último de la fila en la puerta de aquel baile.
Puede que al final la gente cambie, incluso yo mismo a parte que el cerebro descubre y busca, como aquel zorro del desierto al encuentro con un poco de agua que le haga mantener ese enorme corazón con vida y poder así volver a intentarlo una y otra vez.
Poco a poco dándose cuenta de que la gente no son gestos, sino simplemente una mentalidad a plazo fijo que no se cambia, y que a veces puede mentirte para protegerte, y después de enfadarte y decir y perjurar que la gente no cambia, piensas que has estado mirando el lado equivocado de la cabeza, el hemisferio en el que tenemos los impulsos primarios tíralo a la basura y céntrate en la mentalidad a plazo fijo como aquel crédito que te dieron para aquel coche tan hermoso y que tanto adoras.
Hoy es una especie de fiesta en la que descubrir lo que un día descubriste sienta bien. Ese tiempo mio que tanto perdí que tanto me hace falta, como aquel pollo con cerveza y esos polvos mágicos que hacen que tenga un aroma fantástico como el coche de Michael Night y como la mirada que nunca quiere parpadear para así no intentar perder ni un instante en apreciar aquel segundo sólo roto por una sonrisa o en su defecto un beso de papo.
Os juro que aquí hay tíos con el pantalón más apretado que Carmen de Mairena cuando quería follarse a Sardá en Crónicas Marcianas, y si ya tenían la polla pequeña que se preparen que dentro de poco los mandarán a la mierda porque el tamaño si importa, como yo, que cuanto más grande el paisano, más grande la caída.
Y ahora mírame aquí, echando de menos algo que jamás pensé que echaría, con la vida que poco a poco me aporta un poco más de tranquilidad, un poco más de relax y de que el resto de los problemas me importen básicamente una puta mierda. Y ahora ya que sea lo que dios quiera como cuando llegue yo a las puertas del cielo y le pregunté a San Pedro, que qué cojones va a ser de mí.
Y ya qué más da pelo rizao y ojos morenos, que liso y ojos azules, que más da Peppa Pig que frozen. Apretar un huevin contra el otro si es que hay algo y pa alante, como cuando tienes una gripe de tres pares de cojones pero te quedan 1000 km para llegar.
El mar me relaja aunque sea la mierda de mar mediterráneo, agua es agua, y siempre buscará la manera de escapar, de tapar de fluir y yo siempre buscaré la manera de buscar lo bueno de la gente y aprovecharlo, apretarlo y no soltarlo.
La gente no cambia, y yo como uno más de la manada no voy a ser menos, pero la diferencia estará siempre en el agüilla que sale de los ojos al mirar siempre será real, y las mentiras serán simplemente para proteger a los demás poniendo en peligro su propio bienestar, que más da si eres alcohólico o gilipollas, de ciudad grande o de ponme de primero fabada, de segundo albóndigas y para beber vino malo de la casa y revoltosa.
Mimis y que cada vez te cueste más dejarme ir.
martes, 6 de diciembre de 2016
Your dream it's a firefly.
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