sábado, 8 de agosto de 2020

Feliz aniversario, Piti.

 Se suele decir que cuando se pasa bien y se está cómodo el tiempo vuela cual bala. Pues este año no me ha dado tiempo a verlo ni de refilón. Tantas experiencias, tantas cosas descubriendo juntos. Desde la carretera terrorífica de Nusa Penida, hasta mi pánico en el teleférico del Teide, pasando por Londres y atravesando una pandemia mundial. Todas y cada una de las escapadas, o simplemente los planes, porque siempre tenemos algo, y siempre pregunto el lunes cual es la agenda que tenemos porque no paramos y eso es lo bueno de la vida.

Me siento tan orgulloso de ti cada vez que te veo madurar, te veo aposentar la cabeza y sobre todo te veo aprovechar la vida y verte feliz, que es lo que me da ganas siempre de querer verte y volver a casa cuanto antes.

Nos hacemos mayores y por fin voy a tener la vida tranquila y relajada que siempre quise, sin miedo a que nada perturbe mi pobre cabecita. 

Con que el próximo año sea la mitad de bueno que este ya me conformaría, siempre y cuando tú estés siempre bien. Y haré todo lo que pueda para que eso sea así, como tú haces conmigo. 

Al fin y al cabo es divertido estar casado contigo, y tenías razón en que después de la boda nada cambiaría, en tal caso todo lo que ha cambiado ha sido para mejor.

Decirte que te quiero aunque yo no sea de la personas que lo dicen, pero está claro que lo demuestro a cada minuto y eso es lo que cuenta. Y que me siento afortunado de tener siempre a mi lado. A cada momento, cada vez que me quedo con la mirada perdida, cada vez que te doy un beso en la frente y por supuesto las veces que me preguntas si estoy enamorado por ver mis ojos brillar.

Y como dije hace más o menos un año, no puedo prometer que deje de roncar, pero si de que siempre te querré y te cuidaré, y en esta primera página del libro ha quedado claro.


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