jueves, 22 de septiembre de 2016

Frío del que rejuvenece.

Volvemos aquí, a la tranquilidad sosegada por un viento fresco después de un calor asfixiante de un bar, como si de un nudo en el cuello se tratara. Aunque siempre se me dió muy bien desatarlos, siempre tuve que tirar de dientes, como decía la Pantoja.
La tranquilidad entra por mis pulmones poco a poco, puedo notar, incluso, que a cada respiración me siento más libre, y poder dejar de lado ese aliento que poco a poco convertía aquella olvidada ansiedad en una bola de nieve que iba poco a poco haciéndose más grande dentro de aquel pecho de palomo intentando buscar una hembra de rata del aire como él.
La tranquilidad que me produce el mar en este primer día de otoño, no me lo produce la tableta entera de calmantes que algún día nos dieron aquel disgusto.
Los grillos suenan como buenos asturianos dando por el culo, su sonido me hacen sentir los tímpanos mucho más sensibles y relajados de lo normal.
La paz se describe fácil, y simplemente tiene una frase y esa es, mantener la cabeza en blanco, como notar el que nada te afecta, ni para bien y para mal. Notar el cuerpo simplemente puro de dolor sin ningún tipo de preocupación, deseo o sentimiento de alegría. Sentimiento estanco que hace tanto tiempo que echaba de menos.
La época de sentir el peso del mundo en tu enorme cabeza han pasado, mucho tiempo tuve que llevarlo yo, pero hoy que le jodan, que lo lleve otro. Cansado de intentar ser mejor persona y ahora pienso que soy lo que soy y gracias al de arriba tengo a gente que aprecia siendo como soy, no soy la hermanita de la caridad ni el monstruo más cruel, y pienso cada vez más, que lo único que hace buena a una persona, es ser completa, simplemente, el saber actuar ante un problema o un conflicto es lo que nos hace completos, ni el bueno es tan bueno ni el malo es tan malo. Noches en vela pensando de que bando era yo, y ahora quiero creer que soy del completo para el resto.
Las noches van cambiando y dejo la cama sin hacer,  para teletransportarme a una llena de mimos y cariño, dejando de lado aquel estanco amanecer con sabor a resaca.
Los 1500 km que separan la guerra de la tranquilidad sin pegar ojo y mantenerse alerta, no distan tanto si tienes algo metido entre ceja y ceja.
¿Tú todo lo que te propones lo consigues?
Siempre, respondo entre rabia y orgullo.
Un bulldozer pasará por encima de mi, pero mientras me guíe lo que tengo debajo de las costillas así un poco hacia la izquierda, será lo último que deje de funcionar y me hará sentir libre y tranquilo hasta el último momento de esta,  creedme, gran oportunidad que llamamos vida.

No hay comentarios:

Publicar un comentario