domingo, 18 de septiembre de 2016

Telepizza esta bastante bien.

Triste como el payaso malo de una película mala de la 3 un domingo por la tarde.
Feliz como la perdiz que se comen al final de los cuentos felices, que se reencarnan en saber adorar la buena sidra viuda de angelon, que quien cojones será angelon. Con aquellos morenos ojos tapados, y arruinados por una noche de fiesta de alcohol cumpleaños y cariño duro.
Como esa fiesta sorpresa que sabía que me iban a dar, aunque saliera mal y triste, la enfermera y yo sabíamos que era nuestra noche. Y doy gracias a dios por sacar esos corazones rotos y juntarlos a mi lado, nutridos de cariño y afecto que me hacen sentir un poco más, este corazón, que hoy late fuerte, con paso firme como las buenas modelos de la pasarela de Milán.
El mismo corazón que haga que algún día mi cuerpo se pare, lo presiento. Aún recuerdo como sonaba el cabecero de la cama, en la habitación de casa de mi guapa madre. Ahora no tienes cabecero, pero si mimos, y un cuerpo que haga que se mueva al verte latir, porque eres la alegría de la huerta,  simplemente parecido a aquel juguete del monstruo de las galletas que sólo sabía reír.
Las épocas de morir por la gente aunque me den por el culo han vuelto, he dejado la autodestrucción de lado pero sin olvidarme de ella,vuelvo a parecerme al yo con pelo, que aunque parezca que fue hace añisimos aún está presente por aquí. Con el volante en las manos, la rabia en el pecho, la inteligencia en la cabeza y el corazón en la mano. Como siempre fui. Los mimos me hacen parecer una persona especial, las miradas único y las burradas una cortina de humo que tapa una mentalidad débil y cariñosa.
Los domingo cuando no se curra el lunes me hacen sentir libre, como aquella paloma que no lleva mensajes. Los planes gitanos han vuelto a la par que las ganas de arriesgar. Como aquella vez que tuve los cojones de tirarme de cabeza en el muelle.
Gati me deja darle mimos y cuando subo la escalera me huele y quiere jugar conmigo, no como aquella persona que fui, como el espantapájaros que tenía sentimientos pero nadie quería jugar con él, triste y arropado por un mundo que se nos viene grande.
Ama la tierra, ama a tu familia, ama a tus amigos, ama aunque sea al tío o la tía que te vas a follar hoy. La interacción de palabras y gestos que llenan una vida espero que larga y duradera.
La vida es tan corta, como aquel sueño que tienes después de liarla mucho un domingo y el lunes por la mañana y levantarse fecho caldo.
Crónica de una vida diáfana al resto como el loft de manhattan que siempre quise tener. En la cual el sentido es fácil y sencillo:
Cuesta exactamente lo mismo estar triste que feliz. Cuando paso por la calle y me preguntan ¿Qué tal Tochin?
De puta madre le contesto y luego intento pegar con superglue los pedazos del corazón.

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